El tiempo pasó y mi vida “aparentemente” seguía con las mismas carencias sentimentales de antes, la rutina, lo común y lo ordinario jugaban incansablemente a los dados con mi vida, las ganas por convertirme en polvo crecían abruptamente, era el efecto marrón solo eso, la fuerte impresión visual de una agradable y linda mujer que causó en mi la ilusión y la sensación del sentirme perdidamente enamorado.
Hago referencia a la séptima palabra de la presente publicación, debido a que pensaba que ya todo estaba acabado, que los fantasmas vestidos de recuerdos iban llegando nuevamente a mi existencia, quería mi persona encontrar por enésima vez un refugio cálido en los brazos de la crápula y en la vida utópica e interesante de Baco y vaya que lo encontró, recuerdo que ese ansiado viaje duró dos días y cuando el citado acabó sentía simplemente ganas de nada, de llamarla y decirle cosas que nunca antes me atreví a decirle, de llorar, de largarme a otro sitio y mandar todo al carajo, de abandonar a mis amigos, de desaparecer y no brindarle noticias mías a mis padres y tantas otras cosas furtivas mas. Abandoné decididamente a esas tontas ideas y me prometí olvidarme del famoso efecto sea como sea. Los días pasaron y por más intensos que eran los rayos del sol, sentía que una lluvia caía sobre mi frágil cuerpo, las semanas asomaban y aun cuando las noches eran terriblemente gélidas, aun sentía que mi corazón ardía en llamas por ella, los meses llegaron y ya para eso el efecto marrón se convirtió en casi una imperceptible brisa que apenas me tocaba.
Pasaron cuatro meses para poder redactar el presente, y cuatro fueron suficientes para poder darme cuenta que la tristeza no sería eterna en mi ser y que ahora me encuentro prudentemente riendo y viviendo momentos de verdadera felicidad con la persona mas IMPORTANTE de mi vida. Justo en estos momentos la veo dormir sobre mi cama, su rostro refleja un poco de tristeza y cansancio, tal vez no tuvo un buen día, ahora me encuentro cerca a ella, escuchando Poor Johnny de Robert Cray en el winamp y chateando con unos amigos. La canción asoma a su final así como a su fin el día y decido hacerme un espacio en esa cama para contemplar a la mujer mas DIVINA del mundo. Ahora brotan lágrimas invisibles por mi pálidas mejillas, lágrimas de emoción al saber que ella está junto a mi y que llegó a mi vida cuando sentía que mi vida se tornaba un tanto gris y vacía. Gracias Mamá por recorrer 9,866 Km, tan solo para estar mas cerca a los tuyos y mas cerca a mi y sobretodo por darme esos abrazos de oso que tanto hacian falta en mi puta vida. Te amo!.
