He regresado a la dulce rutina de escribir, tan solo con la única y simple intención de compartir con algunas personas la presente nota la misma que va revestida con cierto contenido jocoso y un tanto real de las cosas. En efecto señores, hace algún tiempo y gracias a la predisposición del destino pude conocer a una mujer realmente excepcional, cuyas muestras de aprecio y respeto hacia su persona crecen vertiginosamente, logrando de esta manera entender algunas cosas que no hicieron sino devolverme a la realidad como persona y sobretodo como hombre.
Mi vida antes de conocer a la citada, se desarrollaba con mucha naturalidad, era un tanto divertida, arriesgada y muy emocionante debido a que me gustaba jugar a ser yo, dicho de otra forma mi vida era como vivir a cuerpo de rey entre muchachas vestidas con plumas, adornillos de flores, peinados estrambóticos, mallitas invisibles, nalgas y pechitos al aire hasta que la conocí y pude al fin darme cuenta que el tiempo que pasaba platicando con ella, simplemente era invalorable. Una de las cosas fundamentales que aprendí a su lado, es el valor que tiene nuestra imaginación para conseguir algunas cosas. Se me viene a la mente dos artistas, ambos capaces de crear cuadros fantásticos, sin embargo uno de ellos tenía una imaginación muy viva y el otro carecía de tal facultad. Es decir, el primero era el mejor porque podía crear dibujos y cuadros muy originales y el segundo solo se limitaba a copiar lo que había visto, solo podía ser capaz de pintar algo solo si se lo mostraban, de lo citado anteriormente puedo afirmar que mi persona se veía reflejada en el segundo pintor. Entendí en otras palabras que la imaginación debe preceder a la realización. Soñar es súper divertido, pero divertida también es la vida. Y me estoy dando cuenta que las satisfacciones que se encontrarán en las “realizaciones” superarán en mucho al placer pasajero que se obtiene edificando castillos en el aire. Ello en mención, porque desde ya mi mente la imagina con una minifalda, con unas medias negras terminadas en unas ligas rojas con adornos dorados, con su blusita de fantasía en la que exhiba sus prominentes senos hasta la punta de sus pezones, unos zapatitos plateados de tacón aguja, etc. No deseo pecar de ordinario con lo antes expuesto sino que lo antes escrito obedece a que estimo necesario ser explicito en cuanto a que son varios los factores que despiertan los instintos sexuales en los varones, ello con la finalidad que de las señoritas sepan evitar algunas cosas en defensa de su pudor, de su buen nombre, de la limpidez de su conciencia, del bienestar de su hogar y aun de sus sentimientos. Después de haber escrito esto ya no siento que vivo bajo el pellejo de un maniquí que se va haciendo viejo y sobretodo no deseo hacer del amor algo caprichoso e inmoral respecto a ella. Ya con todo esto no había planeta que me eclipse o de su lado me desvíe. Así que es mejor reír que escribir con lágrimas. Gracias consejera de la vida por aparecer en el momento exacto y cuando más necesitaba de algunos tips para ser cada día “mejor”; y respecto al mechón de pelos, a aquella parte de tus labios, las huellas en tu muñeca y la marca en tu cuello quiero pensar que solo es un interesante relato producto de tu productiva imaginación.
