sábado, 18 de julio de 2009
Mi Dulce Efecto Marrón 2!
El baile acabó y no quería que esa burbuja se rompa con el término de la rola, quería prolongar el tiempo con ese pegajoso y movido tema, pero me quede tan pasmado contemplando al dulce efecto marrón, que ni siquiera pude llegar a preguntarle su nombre o como había llegado a la fiestecita chic, que se yo, entre mil preguntas que del momento pueda llegar a formularle. Ella se fue al término de la canción y mi mente se quedó en blanco por unos minutos, simplemente dejé escapar al divino efecto marrón de mi insegura esfera de dominio. Llegué a mi grupo un tanto perplejo y motivado, y le pregunté al buen amigo Raúl Porcina, si conocía al famoso efecto marrón y simplemente me dijo que nunca la había visto en su vida. Mi curiosidad por saber su identidad, aquella noche creció de una manera exorbitante, hasta que, casi una media hora después de la furtiva danza, la vi nuevamente pasar delante de mis dormidos ojos y me prometí esa misma noche, que no descansaría hasta que este llegue a formar una parte inherente a mí. Y así fue, nuevamente la invité a danzar y me arriesgué a preguntarle su nombre y a pedirle su número telefónico y para mi suerte, las cosas salieron esa noche de maravilla. Nuevamente estuve dentro de una burbuja mágica, flotando levemente por la atmósfera y no era para menos, ya sabía su nombre y sobretodo ya tenía su número. Sentía en esos momentos que caía sobre mi alma una lluvia dulce y fina que se fue cristalizando en una nieve delgada y fría, era una sensación indescriptible y muy emocionante. Nuevamente mis ojos captaban terriblemente el resplandor que emanaban de sus ojos, y ella pues ni enterada. Bastaba mirarla, contemplarla en secreto para darme cuenta que ella era la persona con la cual quisiera envejecer y aun así tengo la plena convicción que de anciano estaré loco por ella, por mi famoso efecto marrón. A pesar del evidente ruido, observaba que en lo más profundo de mi alma se escuchaba un leve e inquietante sonido, un sonido hecho de la misma naturaleza que el silencio y que simplemente me está alertando sobre la existencia de un ser maravilloso. He decidido seguir simplemente lo que me dice mi voz interior, la buscaré, la miraré, la saludaré, la trataré, la conoceré, la enamoraré, la respetaré, la consentiré, la amaré y la dejaré que forme parte de mi pequeña vida bohemia con mínimos brotes de cuestiones académicos. He despertado, en mi cuarto reina el olor a cigarros y alcohol, me siento cansado, con dolor de cabeza, la lengua reseca, un evidente malestar, pero justo cuando recordé lo que me pasó la noche anterior, me sentí un hombre nuevo y con muchas ganas de ir en busca del brillo que expiden sus lindos ojos. (…)
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2 comentarios:
pajero!!!!
Te Salio... Solo las noches de alcohol, cigarrillo y sexo hacen pensar algo asi ... tan maravilloso .. no crees?? !!! ExItoS!!
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